Brubank, el banco digital fundado por Juan Bruchou, lanzó Open, una tarjeta de crédito pensada específicamente para quienes no cuentan con historial o perfil crediticio. Es el caso, por ejemplo, de monotributistas, emprendedores, trabajadores independientes o personas con ingresos informales, que habitualmente encuentran barreras para acceder a una tarjeta tradicional.
La particularidad del producto es su mecánica de funcionamiento: en lugar de evaluar ingresos o antecedentes financieros, el sistema le pide al usuario inmovilizar una cantidad de dólares en su caja de ahorro de Brubank. Ese monto no se gasta ni se utiliza para las compras, sino que queda reservado como garantía mientras la tarjeta esté activa, y define el límite de compra disponible en pesos.
El rango va de un mínimo de USD 100 a un máximo de USD 5.000 de respaldo (equivalentes a unos $7.500.000 al momento del lanzamiento). Si llegado el vencimiento el usuario no paga el resumen, el banco liquida automáticamente los dólares correspondientes para cubrir la deuda.
Según la entidad, el objetivo del producto es doble: ampliar el acceso al crédito para quienes hoy quedan afuera del sistema tradicional, y a la vez servir como puerta de entrada para construir historial crediticio: el pago puntual del resumen ayuda a mejorar el perfil del usuario de cara a futuros productos financieros (préstamos, otras tarjetas, etc.).
El modelo no es una novedad a nivel global —se asemeja a las llamadas tarjetas “secured”, populares en otros mercados como herramienta para iniciar o reconstruir historial financiero—, pero sí representa una novedad en el mercado local. No faltaron las voces críticas: algunos analistas del sector cuestionan si una herramienta de este tipo realmente resuelve el problema de fondo del acceso al crédito para quienes hoy están en mora o fuera del sistema, más allá de ofrecer una alternativa a quienes simplemente no tienen historial.
Fuente: La Política Online