La Comisión Nacional de Valores (CNV) presentó un paquete de reformas que el propio organismo bautizó como un “Big Bang” regulatorio, en referencia a la histórica desregulación de la Bolsa de Londres de 1986. El objetivo declarado es simplificar y agilizar el acceso al mercado de capitales argentino, tanto para empresas que buscan financiarse como para los inversores.
El cambio central es de fondo: buena parte de los trámites que hasta ahora requerían autorización previa de la CNV —para emitir acciones, Obligaciones Negociables, fideicomisos financieros o fondos comunes de inversión— pasan a funcionar bajo esquemas de autorización automática. En la práctica, esto significa que muchas compañías podrán salir al mercado sin esperar la revisión previa del organismo, presentando la información requerida y asumiendo mayor responsabilidad posterior por lo declarado.
Según el presidente de la CNV, Roberto Silva, la reforma busca “eliminar trabas, simplificar procesos y modernizar regulaciones”, transformando gran parte de las autorizaciones previas en esquemas automáticos. El organismo remarcó que esto no implica una baja en los estándares de información exigidos a las empresas: la contrapartida de la autorización automática es que las compañías deben seguir cumpliendo con los mismos niveles de transparencia, solo que el control pasa a ser posterior en lugar de previo.
Entre los puntos destacados del paquete:
- Se creó un nuevo régimen de oferta pública con autorización automática de mediano impacto ampliado, que permite a las emisoras acceder a montos mayores sin pasar por revisión previa.
- Se extendió el período de prueba (sandbox) del marco regulatorio para la tokenización de activos.
- La medida se da en un contexto de otras reformas económicas en danza (como el Fondo de Asistencia Laboral previsto en la reforma laboral), que podrían derivar en más flujo de fondos hacia el mercado de capitales local.
Para el mercado, la expectativa es que este tipo de simplificación se traduzca en más emisores y más colocaciones locales, al reducir los tiempos y costos burocráticos que hoy implica salir a buscar financiamiento en la Argentina.
Fuente: Ámbito Financiero